La formación en la empresa
Cuando se habla de formación empresarial hay que distinguir entre formación obligatoria y formación voluntaria.
En el primer caso se entiende el conjunto de actividades que la empresa tiene la obligación de emprender para cumplir con la normativa vigente (por ejemplo, el Decreto Legislativo italiano 81/2008), mientras que por formación voluntaria, también llamada opcional, se entiende el conjunto de actividades formativas que no entran en el ámbito de lo obligatorio (por ejemplo, cursos para mejorar el inglés).
Las dos vertientes que componen el concepto de formación empresarial tienen un rasgo en común: representan una auténtica inversión empresarial.
Si por un lado formar significa cumplir la ley, por otro organizar cursos de formación significa invertir en la persona y en el valor de la propia empresa.
Las empresas que ven la formación solo en su faceta obligatoria están, de hecho, subestimando el gran retorno de la inversión que se obtiene con un personal formado y al día.
Invertir en el desarrollo individual mejora la operatividad y la productividad de la empresa, aumentando el valor de cada recurso.
Organizar la formación en la empresa
Los procesos formativos son, por tanto, fundamentales en el ecosistema empresarial; veamos juntos cómo planificarlos.
1. Entender las necesidades
El punto de partida obligatorio para cualquier intervención formativa es entender la necesidad real de nuestros interlocutores.
Las empresas son un conjunto heterogéneo de personas, y planificar una actividad formativa significa también saber captar las diferencias que derivan de esta mezcla; por ejemplo, ¿qué prefiere nuestro colaborador: un curso online o un evento presencial?
Recopilar este tipo de información es esencial para poder organizar una formación eficaz y siempre pertinente.
Hay software que se ajusta a lo que necesitas: con unos pocos clics podrás crear encuestas y cuestionarios de satisfacción y recopilar la información útil que necesitamos para planificar lo mejor posible nuestra actividad formativa.
Tanto si se trata de formación obligatoria como voluntaria, un buen análisis de necesidades nos ayuda a dar en el blanco.
2. Planificación de actividades
Una vez entendido lo que necesitan los empleados, se puede planificar la actividad formativa.
Muchas empresas basan la actividad formativa en el intercambio de correos electrónicos.
Esta modalidad corre el riesgo de ser una pérdida de tiempo, además de generar confusión.
En este caso, dotarse de un software capaz de gestionar las invitaciones, los posibles recordatorios y la confirmación o el rechazo de la participación por parte del empleado es el primer paso para organizar el evento de la mejor manera.
Los mejores software permiten además gestionar estas operaciones desde una única herramienta, un auténtico sistema de gestión de la formación, evitando interrupciones en el flujo de comunicación.

3. Evaluación de resultados
Una vez terminado el evento formativo, es necesario evaluar los resultados obtenidos.
También en este caso, como en el anterior, disponer de una herramienta capaz de recopilar información sobre la evolución de las actividades formativas nos permite mejorar la planificación futura.
Por tanto, es esencial recopilar datos durante la actividad formativa (cuestionarios de satisfacción y de evaluación, registro de asistencia, etc…), cuyo análisis permitirá planificar lo mejor posible las actividades formativas posteriores.
Para nuestro colaborador es importante saber siempre en qué punto se encuentra su formación y tener una visión general de los itinerarios formativos realizados y pendientes.
Por eso es importante proporcionarle un historial que le permita supervisar en tiempo real su itinerario de crecimiento.
El renacimiento de la formación empresarial
A la luz de estos datos, no es posible hacer como si nada.
El aprendizaje online se presenta como la piedra angular para preparar a profesionales y empresas para un futuro digital.
La evolución continua de los procedimientos y del mundo laboral, de hecho, exige una actualización profesional constante.
Precisamente por este motivo, antes de la formación es necesario preparar el terreno y promover la cultura del aprendizaje constante.
Así se abre el camino al reskilling y al upskilling: las empresas dedican un tiempo valioso a aumentar las competencias de los empleados, cuidando la formación con programas estructurados y bien estudiados.
El objetivo final debe ser una formación flexible y personalizada, que se adapte al estilo de vida de la persona y no al revés.
Un cambio radical, pero necesario para afrontar con conciencia los nuevos retos del mercado y favorecer la Talent Retention.
Formación empresarial: de aquí a 5 años
Sin duda la formación presencial no desaparecerá, entre otras cosas porque desempeña un papel fundamental en el ámbito de las relaciones humanas.
Por tanto, se puede prever una evolución de la formación empresarial.
Por lo que hemos podido observar, asistiremos a la consolidación de un modelo de aprendizaje híbrido.
Los momentos dedicados a las clases magistrales se acortan y se complementan con módulos de formación online, que obviamente podrán seguirse sin limitaciones de lugar u horario.
Llegados a este punto, habrá 2 caminos que recorrer:
El e-Learning a medida, pensado sobre todo para las empresas que necesitan un aprendizaje 100% personalizado, según un proyecto de formación específico.
Los cursos de catálogo, que las empresas pueden comprar e incorporar a sus propias plataformas de e-Learning o seguir directamente online.
Sobre todo para cursos de formación obligatoria, competencias digitales, soft skills o management.

Al contrario de lo que se podría pensar, estas herramientas reafirman la centralidad de la persona, que aprende en un entorno dedicado a ella y mediante un proceso que podríamos definir como lifelong learning.
En definitiva, una experiencia de aprendizaje completa que favorece la comodidad del empleado, el ahorro económico en formación y el crecimiento de los resultados empresariales.
Caso de estudio Red Hat
IDC llevó a cabo una investigación que exploró el valor y las ventajas para las organizaciones de que varios equipos de TI completen los cursos de formación de Red Hat a través del Programa de formación y certificación de Red Hat.
El proyecto incluyó ocho entrevistas con personas con experiencia y conocimiento de las ventajas y los costes de los programas de formación de Red Hat.
Las entrevistas abordaron varias preguntas cuantitativas y cualitativas sobre el impacto de contar con personal formado por Red Hat en temas como las capacidades y el rendimiento del personal de TI, la capacidad de TI para respaldar las operaciones empresariales y el impacto de la formación en la incorporación del personal, su éxito y su permanencia en el puesto.




